Cómo nace Vuelo a la Libertad

La creación de este libro parte de dos factores y una “casualidad”.

Los dos factores fueron los siguientes:

Primero: Por mi trabajo en Terapia de Regresiones y Vidas Pasadas, tanto en primera persona como terapeuta, percibí observando las experiencia “re-vivenciadas” que se daba una extrañe paradoja: No podía observar de vida y vida una evolución real en la personas.

Segundo: Observé que en el momento de que la persona pasa revista a su existencia, tras la muerte, aquellas cosas que fueron clave en su vida -¡o que ella considera clave!- y ciertos traumas adquieren un relieve muy especial. Y es en ese momento donde la persona realiza una serie de declaraciones, afirmaciones o compromisos, programas en una palabras, que condicionaran su vida futura y son los que debes desactivar en la Terapia de Regresiones si quieres que la persona pueda eliminar el problema que tiene en la vida presente.

Pero, punto clave, esta revisión de la vida que se acaba de dejar se hace con las creencias, pensamientos y condicionamientos de aquella vida y con una incapacidad total para tener una visión más elevada en ese momento de lo que es la existencia o su propia vida.

Estos dos factores que constaté a través de la Terapia de Regresiones y Vidas Pasadas me desconcertaron porque ambos rompían con dos creencias muy extendidas de las que yo participaba también:

  1. Evolucionamos vida tras vida.
  2. En el momento de muerte hay una comprensión más elevada de la existencia, una especie de iluminación.

Esta observación era muy desconcertante y no sabía cómo integrarla en esas creencias.

Sin embargo, a finales del 2010, empujado por una serie de problemas personales y con el fin de hallar una solución me sumí en un profundo estado de meditación y cuando terminé, unos cincuenta minutos después, sin haber encontrado respuesta a esos problemas personales había encontrado por “casualidad” la respuesta a ese desconcierto, pero la respuesta en sí misma era más perturbadora: Podíamos dejar de reencarnar en este plano si así lo deseábamos de una forma mucho más simple y sin tantas exigencias y condiciones que como nos habían enseñado, pero esto significaba que todo lo que había aprendido sobre el Karma se ponía en cuestión, yo no era simplemente la víctima de mis actos muchas veces inconscientes o involuntarios, sino que era víctima de mis propias creencias y condicionamientos implantados. El Karma adquirió para mi un nuevo sentido, o comprendí su sinsentido desde lo que sería una visión tradicional.

A pesar de la confusión de esta respuesta a lo largo de casi tres años me fueron llegando intuiciones e ideas que cada vez me la iban confirmado más y más, pero sin terminar de decidirme a darle forma de libro, hasta que me tropecé  con los versos 153 y 154 Dhammapada y comprendí que alguien más había percibido lo mismo que yo hacía mucho tiempo:

A través de muchas vidas
he errado en el samsara buscando,
pero no encontrando, al constructor de la casa.
Sufrimiento total en este volver y volver a nacer.

¡Oh, constructor de la casa!
Ahora te he percibido.
No volverás a construir esta casa.
Todas las vigas han sido quebradas.
Se ha aniquilado el soporte central.
Mi mente ha alcanzado lo incondicionado.
Habiéndolo alcanzado,
representa el fin del apego.

Estos versos me llevaron a la decisión definitiva de terminar este libro y darlo a conocer.