¿Que es lo que queremos? (3) – Libertad y Sociedad

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Que es lo que queremos en la vida - www.vueloalalibertad.comLibertad y Sociedad

Pero seamos sensatos también, por mucho que queramos la libertad esta sólo puede darse en ciertas condiciones, aunque apuntan en la misma dirección, como es que si estás en situación de supervivencia esa es toda la libertad que aspiras, sobrevivir…

No es libertad en sentido estricto, pero es liberarse de la amenaza directa contra la propia existencia o la de los seres que amamos y nos rodean. Esto es algo que, demasiadas veces, observo en ciertos debates: Las personas hablan de la libertad, la tranquilidad, etc., pero en realidad hablan de su libertad, de su tranquilidad desde el confort de su poltrona, sin darse cuenta que eso no tiene nada que ver con las situaciones que, en otros países, han llevado a sociedades enteras a una situación que, para ellas, es inaceptable; sin embargo, cuando la supervivencia se ve amenazada esta es la que toma prevalencia sobre cualquier otra cosa, es necesario un cierto nivel de “excedentes” en una cierta proporción de una sociedad, de un país, para avanzar hacia un estado más relacionado con una libertad que no esté directamente relacionada con la supervivencia, sino con una aspiración más profunda del ser humano.

Tanto es así que creo que, precisamente, la democracia es algo que nos ha llegado por casualidad ni tampoco por ninguna supuesta evolución. En la historia de la Humanidad, llegó un momento en que estuvo claro para los que realmente mandan en la sociedad, que no son los que vemos, que si querían seguir avanzando en cierta dirección aceptando y ayudando a una evolución social y tecnológica, ya no podían mantenerse las monarquías absolutas que tanto había costado imponer,  tenían que ampliar el marco aparente que percibían los gobernados y dar satisfacción a esa deseo innato de libertad del ser humano, había que satisfacer ese deseo atávico profundamente insertado en el ser humano, del que entre otras cosas forma parte entregar el poder al más preparado para defender los intereses de grupo, de la mayoría, no de alguien o algunos en particular (1), había que hacerles creer que eran libres de elegir.

Obviamente al final y en nuestros días, esto ha demostrado ser una ilusión, porque cuando vienen mal dadas −y al final siempre vienen− las políticas a aplicar a quienes se creen que han elegido libremente son siempre las mismas, con variaciones todo lo más estéticas.

Por eso, en la actualidad, podemos constatar -con cierta incredulidad por parte de no pocos- que apoyan religiones que fomentan un pensamiento único, del cual si te sales del mismo lo puedes pagar muy caro (2), y en el cual la policía puede hasta sobrar, porque cuando un país cae bajo esa dictadura la gente ya se encarga de hacer de policía de los demás (algo que por cierto le encanta a una enorme cantidad de la población, los complejos son tantos que eso de poderle decir a otro lo que debe de hacer les hace sentirse importantes).

Pero por el momento (mientras consiguen que la sociedad involucione, como lo hizo en Occidente hace quince siglos e impuso el Cistianismo sustituyendo el Derecho Romano por su particular Sharia),  y para convencer a la gran masa que esas políticas son necesarias, para que acepte sin rechistar el sacrificio y el sufrimiento consiguiente mientras otros engordan gracias a dichas políticas, se tienen a hombres con importantes acreditaciones y titulaciones –que tanto impresionan a tantos, sin realizar que en realidad no demuestran que por ello tengan razón, sino que quizás les dieron esas titulaciones precisamente para poder así validar ciertas ideas− que con palabras grandilocuentes, y hasta modelos matemáticos, demuestran que no hay otra manera, y que la sociedad, las personas que la forman, deben amoldarse a esa nueva situación, pero… ¿Realmente no hay otra forma?

Reflexionemos un poco, preguntemos por tanto: ¿Cómo es posible que después de una guerra mundial, teniendo que reconstruir todo, se llegara a crear una sociedad llamada del bienestar y al día de hoy, cuando ya está construida, cuando la productividad por empleado es más alta que nunca antes, no se puede sostener? ¿Qué es más caro, construir una casa o mantenerla? No es este el momento para debates de este tipo, sólo me cabe recordar una cosa: ¿Se hizo la Ley para el hombre o se hizo el hombre para la Ley? (por extensión mujer, obviamente, que nadie se ofenda porque yo no he inventado esta frase).

En fin, resumiendo y para darnos cuenta de la importancia que los que dirigen el tinglado saben tiene la Libertad para sus súbditos, eso también puede observarse en uno de los ejemplos más extremos, de sacrificio y dolor máximos, las guerras:

Tomemos cualquier guerra, y nos daremos cuenta que antes de embarcar a una sociedad en una guerra, siempre se crea el escenario requerido para que, libremente, esa sociedad decida meterse en ella, ya sean ataques reales o inventados a la seguridad, ofensas al honor patrio o amenazas a la Libertad, etc… Siempre se encuentran, o se inventan (la historia lo demuestra), buenas razones para meter una sociedad en una guerra, pero hay que hacerlo así porque se necesita que apoyen esa guerra, se necesita que la sociedad sienta que, libremente, ha decidido por su propio bien meterse en ella. Luego, al tiempo, se descubre que esos motivos fueron manipulados o provocados para generar ese conflicto,  porque las guerras son siempre, como dijo alguien, una masacre entre gente que no se conoce en beneficio de gente que sí se conoce pero que no se masacra.

Hay un dato más que nos muestra lo bien que nos conocen, no en vano llevan miles de años gobernándonos, es como han situado otra creencia casi como algo sagrado, que no se cuestiona, pero que cuando se hace y se analiza con detenimiento no puede sostenerse: Nuestro Libre Albedrío. Ya hablé de ello en otro lugar, y no voy a repetirme aquí, así que a riesgo de ser mal comprendido o incluso abrir una brecha para la crítica, sólo repetiré las palabras de Alejandro Dumás en “El Conde de Montecristo”: Por mucho que se pretexte lo contrario, la única libertad a la que puede aspirar el hombre en esta sociedad es a la libertad que le da el dinero.  La clave aquí en referencia a la libertad no es en realidad la palabra dinero, aunque lo parezca a primera vista, la clave es esta sociedad. Esta sociedad, los que la dirigen, no están interesados en tu libertad, en nuestra libertad, aunque agiten esa bandera contra aquellos que hacen otras políticas que se oponen a sus intereses.

Los que nos gobiernan saben perfectamente de la importancia de utilizar bien la Libertad para movilizar y dirigir al ser humano en su beneficio, pero cuando se trata de enfocar correctamente las energías de ese ser humano en su propio beneficio, para así lograr su propia Felicidad, se habla de cosas que al final o resultan difusas o confusas, algo que nos aleja de lo que podría realmente ayudarnos, sernos útil, porque lo útil, el conocimiento que realmente merece la pena, ese debe ser ocultado, o bien deben distraernos de él con entretenimientos o conocimientos superfluos que drenen nuestro tiempo y recursos, porque ese conocimiento nos da poder, y poder… Eso no interesa que lo tengamos, sólo interesa que nos hagamos la ilusión de tenerlo, como la Libertad.

Pero la Libertad o se tiene o no se tiene, y eso es algo que cada uno dentro de él mismo, aunque pueda decir otra cosa, sabe en qué medida la tiene y si la tiene, y esa Libertad, esa capacidad como vimos anteriormente de poder elegir lo que cada uno prefiera para su vida −y no lo que termina creyendo que ha elegido y que en realidad es fruto de muchos condicionamientos absolutamente ignorados−, es el mayor generador de la energía necesaria −de poder− que nos puede permitir alcanzar nuestros objetivos y, a través de ellos, no sólo tener, sino también obtener su tan ansiado subproducto: La Felicidad.

(Sigue…)

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(1)  Esto se puede discutir o incluso negar, pero la muestra de que es atávico, es que en las tribus más primitivas no se elige a un jefe para ocuparse de defender los intereses de un pequeño y selecto grupo, sino para incluso con su vida defender los intereses de la mayoría. Ser jefe tiene sus ventajas, su “privi-legio”, ley privada, pero también tiene su precio que muchas veces es alto. Y si alguien dice que es demasiado lejos en el tiempo no es así, es sólo falta de conocimiento de la historia, ya que en tiempos mucho más recientes también se practicó, como en la Baja Edad Media en España, sugiero una búsqueda sobre ello, porque muchos se van a sorprender que el Parlamento Inglés no fue el primero del mundo, sino que ciento veinte años antes lo fueron las Cortes Castellanas.

(2) Algo que puede observarse es que, actualmente, las mayores potencias económicas occidentales financian y apoyan el radicalismo islámico, por supuesto lo niegan y no lo dicen en la prensa y los grandes medios oficiales (privados o no) porque sería admitir que también apoyan el terrorismo que le acompaña, pero los hechos son otros para cualquiera que investigue o mire detenidamente, (salvo alguna metedura de pata como la de Laurent Fabius cuando dijo que Al-Nsra estaba haciendo un buen trabajo en Siria, esto es: Un supuesto demócrata defendiendo el terrorismo).

Os dejo un video que, lamentablemente, está en inglés, pero no os lo debéis perder porque anuncia lo que nos tienen preparados a los demás (y con subtítulos automáticos se entiende bien), porque resume muy bien como hoy Alemania, a través de sus políticos e, incluso de los grupos feministas, apoyan el Islam, los intereses de los industriales que buscan mano de obra barata son más importantes que los intereses de los ciudadanos de países enteros, y aquí se ve en realidad a quién sirven los partidos políticos actuales.

Recordad una cosa: A los que realmente mandan no les importa qué religión tengan sus súbditos, lo que les importa es que tenga una y están bien amarrados a ella, las religiones para ellos nunca han contado como limitación alguna en sus vidas, porque han vivido siempre al margen de ellas y sus normas, sólo han limitado y condicionado a todos los demás.

Una afroamericana insta a los alemanes a hacer su país grande otra vez.

 

One thought on “¿Que es lo que queremos? (3) – Libertad y Sociedad

  1. Soul

    https://www.youtube.com/watch?v=P4KBPaS-1PU
    Un “motivador de la reflexión” fragmento del política para amador de Fernando Savater:
    “En el siglo XVI, un joven hombre de letras francés, amigo de Montaigne, se hizo una pregunta al parecer ingenua pero, si bien se mira, muy profunda: ¿Por qué los miembros de cada sociedad, que son muchos, obedecen a uno (llámese rey, tirano, dictador, presidente,…)? ¿Por qué aguantan sus órdenes, en lugar de mandarle a paseo o tirarle por la ventana si se pone demasiado pesado?

    Ningún jefe es tan fuerte físicamente como el conjunto de sus súbditos, ni siquiera como cuatro o cinco súbditos echados p´alante. ¿Es por miedo a sus guardias? Entonces… ¿Por qué le obedecen sus guardias? ¿Por la paga? Pero si lo que quieren es dinero, ¿Por qué no le quitan todo lo que tiene y acabamos de una vez? (…) Renunciar a parte de la libertad personal y obedecer a otro nunca nos ha parecido a los humanos mala idea (…)”

    ¿Cómo es que la gente no “huele” nada en un poder centralizado? ¿Cómo es que no “huelen” nada en las jerarquías tal que jefe, capitán, director general, director, etc? Nunca he votado. Hace más de una década en parte por “olfato”, en parte por el atractivo del anarquismo de finales del siglo XIX-principios del XX (según mi padre, se han llegado a presentar partidos anarquistas a las elecciones “democráticas” ¿Partido anarquista? 🙂 🙂 🙂 Eso es como endulzante amargo o luchar por la paz); últimamente lo tengo mucho más claro. Dirán que en balde, que el no-voto irá a tal partido. Bueno, se apoderarán de un trozo de papel pero no de un pedacito de alma. No hay que “derribar” gobiernos o imperios, lo que no tiene soporte cae por su propio peso. Conozco a varios que parecen creer que ser consciente y crítico es tener intereses y activismo políticos. /FACEPALM/

    El líder interior no reconoce autoridades, no por ser un arrogante con un ego estelar sino porque sabe que cada uno debe confiar en si mismo al 1.000% y no puede haber más “política” que la inspiración, el inspirar, acaso la motivación. Como el toque de Midas, el auténtico líder produce líderes, el verdadero guía guía a la autoguía.

    “La educación no es el llenar de un cubo sino el encender de un fuego”

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