Vidas Pasadas y Sus Resultados en el Presente (15)

UNA EXISTENCIA EJEMPLO DE LA INUTILIDAD Y SINSENTIDO DE LA CULPABILIDAD

¿Es posible que en nuestro presente, en nuestra vida actual, nos afecten las vidas pasadas que hemos experimentado y ello incida en cómo experimentamos nuestra vida y sus resultados? De ser así, ¿cómo y por qué? Con la Terapia de Regresiones estas preguntas se pueden responder.

Caso anterior

Nota previa

Al margen de que estoy firmemente convencido que toda persona hace siempre lo mejor que puede con la información y formación que tiene, aunque haga una chapuza, recientemente me encontré un comentario en un blog sobre pagar lo que se había hecho mal, la típica visión limitada del Karma tradicional causa-efecto.

Esto me recordó la vieja idea de la culpabilidad que tanto nos han metido en el coco a lo largo de miles de años, una programación altamente efectiva para reducirnos como personas, para limitarnos, que es lo que todas las creencias pseudo-religiosas o pseudo-espirituales buscan porque es la forma de controlarnos,  pero como Terapeuta de Regresiones sé que ese sentimiento es falso, porque sólo se puede hacer un juicio justo cuando se tiene toda la información, y eso es prácticamente imposible, lo más sabio es ser consciente de que ninguno de nosotros estamos en posición de tirar piedra alguna a nadie, ni primera ni última.

Caso ejemplo número 15

La persona que llamaremos X15 ya apareció en esta sección de Regresiones a Vidas Pasadas antes, pero hora el problema que quiere abordar es que las cosas en su vida no funcionan y siente, cree, que quizás hay algo que hizo mal en el pasado. Dado que observó una vida hace casi 2.000 años con tuvo una posición de mucho poder, en la cual tomó decisiones muy duras, cree que puede ser difícil que haya podido limpiar aquellas acciones y el carácter de esa figura en sólo este plazo de tiempo…

Hasta ahora no ha servido ver que tiene otras vidas de orden muy positivas para las comunidades en las que vivió, la culpabilidad es un mal compañero de viaje y, tal vez, no esté justificada, sólo es un condicionamiento más y muy negativo.

Proceso

Dado que hemos trabajado más veces entra con facilidad en regresión.

− Es un día luminoso, el cielo es azul y estoy en un terreno que desciende hacia el mar entre vegetación no muy alta pero frondosa. Tengo como unos ocho o nueve años, siento que soy el romano de mi vida anterior… Llevo unas sandalias que podrían ser blancas o de un material claro y llevo la típica túnica clara ceñida con algo parecido a un cinturón. Tengo el pelo rubio y ensortijado.

Hay cerca más niños y una niña de pelo negro y coletas trenzadas un poco más pequeña que yo que me coge la mano. Cerca hay un hombre de unos cincuenta años que sin ser el de antes es, o me da la impresión que es algo como mi tutor, preceptor o algo así…

Regreso a lo que debía de ser mi casa. Exteriormente lo único que veo son unos muros altos sin ventanas ni nada similar y una puerta que da paso a un interior con un cuadrado en el centro del cual hay una fuente, unas plantas y todo ello bordeado en cuadrado por columnas, no muy anchas pero de piedra, que sujetan el techo que cubre un pasillo que lo circunda, es claramente el conocido atrio romano.

A la izquierda destaca la figura de una mujer. Es morena, delgada, de pelo negro y raya en medio de la cabeza, creo que es mi madre. Me abrazo a ella y mis brazos le cogen a la altura de su cintura. Siento un gran afecto, ese abrazo es muy cálido y agradable, me siento bien.

Aparece en escena otro muchacho que debe de tener unos quince o dieciséis años. Parece debe de ser mi hermano porque también tiene mi mismo aspecto físico, pelo rubio y vestido de soldado. Detrás de él a su vez aparece un hombre más grande y fornido, también es rubio y tiene los ojos azules, amables y bondadosos, se acerca a mí y me mira con una sonrisa.

……………………….

− He ido con mi preceptor y otros niños a pasar el día cerca del mar y cuando volvemos al atardecer veo como se eleva una columna de humo hacia donde está mi casa… Veo la misma imagen del muro exterior de la vivienda pero semiderruido y con señales de humo, como si todo se hubiese quemado…. Tengo también la sensación de los cuerpos de mis padres entre las ruinas, pero es como si no quisiera mirar o ver…  Abandono aquella escena de la mano del preceptor y andamos por una camino de tierra y piedras.

En la siguiente escena estoy en presencia de un hombre alto, delgado, de pelo negro, liso, corto que está peinado hacia delante quedándole como mechones en la parte alta de la frente. Es un hombre muy importante, fue jefe militar de mi padre en otro tiempo y lo apreciaba mucho; por ello me tomó bajo su protección, de alguna forma siento que me adopta o paso a ser como su hijo ya que vivo en su casa.

En la conversación que mantiene con mi preceptor averiguo que el asalto de la casa fue realizado por una banda de esclavos fugitivos a los que el ejército va a perseguir. Con toda calma señala que no habrá problema en ajustarles las cuentas.

Noto que pasa el tiempo en aquella casa, sigo teniendo más o menos el mismo aspecto y no veo nada destacado, parece que estoy creciendo y formándome con el hombre que me llevó allí.

La siguiente escena destacada es en los jardines del palacio, porque aquella casa es un palacio. Veo muchas columnas altas, fuentes y setos. Estamos mirando el cielo estrellado el hombre y yo y me dice, más o menos ya que no se ha podido grabar nada: No intentes comprender las cosas, no intentes comprender por qué las cosas suceden, nunca podrás entenderlo todo porque es como querer entender a las estrellas. Haz lo que debas y hazlo lo mejor que puedas, muerde hasta la sangre si tienes que hacerlo pero no odies a quién muerdes… Haz lo que tengas que hacer…

Siento que es la noche antes de entrar en el ejército, debo tener unos quince o dieciséis años y, de alguna forma, me estoy despidiendo del hombre. A partir de ahora no nos veremos más que de tarde en tarde.

……………………….

− Estoy en medio de un poblado de chozas, hay humo y ruido, soldados corriendo a mi izquierda. Tengo una espada en la mano derecha y no llevo escudo en la izquierda, llevo casco con un penacho, coraza y la capa roja echada hacia atrás por detrás de los hombros, para que no estorbe el movimiento de los brazos que están desnudos desde un poco más abajo de los hombros hasta las muñecas que están protegidas por muñequeras, hay como unas tiras de cuero que a la vez me envuelven las manos sin llegar a los dedos.

Aparece un hombre tiznado, con ropas pardas sucias gritando con los brazos en alto blandiendo algo, avanzo para cortarle la distancia al tiempo que subo mis espada hacia mi hombro izquierdo y la bajo de izquierda a derecha abriendo una brecha en diagonal que le cruza el pecho; no le da tiempo a bajar los brazos para golpearme, me aparto a la izquierda y cae de rodillas y de lado. Ha sido rápido pero también es como si lo viera a cámara lenta.

Lo miro tendido, hay algo de excitación y sentimientos encontrados. Veo como se sienta en una piedra o algo similar a una distancia como de dos metros del cadáver, con la espada apoyada en el suelo entre las rodillas. No deja de mirar al hombre y creo que algo le convulsiona, sigo sintiendo los sentimientos contradictorios: rabia, dolor, confusión, odio, desesperación… Es como si estuviera noqueado, no se preocupa ni inquieta por lo que pasa a su alrededor.

En este momento X15 cambia, sale de la escena y empieza a observarla desde fuera, hablando de esa existencia como si fuera otra persona, la emoción que siente es muy fuerte.

− El sentimiento es de rabia y de odio. Se levanta y empieza a patear el cadáver. Veo como si llevara unas sandalias de suela dura, como de madera, los dedos protegidos con un cuero que los cubre y cómo con ellas golpea el cuerpo moviéndolo y haciendo que ruede sobre sí mismo al tiempo que jadeo y lloro.

Creo que también se odia a sí mismo por sentir cosas que cree no debe de sentir y creo que ese es el momento en que aparta esos sentimientos y hace que su corazón se vuelva de piedra.

A partir de ese momento triunfa, empieza a adquirir honores y cargos, empieza a ascender y destacar. Noto como disfruta, veo como si participara en fiestas con otros soldados, está bebiendo y divirtiéndose con ellos. Todo parece que le va muy bien y es feliz.

Pero noto que, a pesar de lo duro y cruel que lo he visto la otra vez, también tenía mucha unión sus hombres. Su sentimiento de no tener nada que perder lo hacía ser muy fiero y decidido en el combate y eso parece le granjeaba muchos respetos. Era un jefe de los que se mezclan en el combate con sus hombres, bebe con ellos pero, al mismo tiempo, por esa fiereza y decisión se ganaba aún más su aprecio y su confianza, realmente le amaban…

Era un tipo duro y no sentía miedo, tal como lo vi la primera vez; sin embargo seguía su propio camino y su propio instinto, no se sentía soldado, aquello era como algo ajeno a él… Creo notar que no le llenaba, si su hermano mayor no hubiese muerto él se hubiese dedicado a otras cosas, quizás a las letras, a la música o algo parecido, su madre le quería mucho, era su ojito derecho y sabía que su alma era más sensible, pero tuvo que adaptarse a los tiempos y las circunstancias que le tocó vivir… No era culpable de nada, la dureza que vi en su rostro era sólo resultado de una vida de luchar por sobrevivir en un medio muy duro y difícil… Nada más…

Resultado

Dicen que la culpabilidad siempre atrae el castigo y quizás sus problemas vengan de ahí, yo no lo sé, pero en todo caso la sensación de culpabilidad se acabó en este momento, porque como el mismo dice hay cosas sobre las que no tenemos control, siempre fui leal a mis hombres y a mi posición, si me volví duro es porque no hubiese podido sobrevivir.

La figura que vio en una anterior regresión, tan dura y aparentemente fría, no era toda la historia, sólo una parte. Quizás ese sentimiento de culpa tan hondo le ha perjudicado, porque sino no le hubiese afectado tanto no lo hubiese recordado con esa fuerza,pero ahora lo deja atrás, sabe que no tiene sentido, de ahora en adelante sabe que si algo no va bien en su vida será por otra razón.

Observaciones

Una vez más se muestra que hablar de Karma causa-efecto no puede responder a todas las preguntas, hay que seguir refugiándose en el dogma y la fe. ¿Acaso tenía que aprender algo de una vida con esa dureza y que le llevó a tomar decisiones de las que se sentía culpable? Puede… ¿Pero una vida donde se cargó de más de ese Karma que son cadenas de hierro, con heridas en el alma que ha arrastrado durante 2.000 años? No parece que tenga mucho sentido para un Plan del Alma medianamente inteligente… Quizás la verdad esté un paso más allá.

Como posibilidad imaginemos: Si aquél individuo, cuando murió, recordó aquel primer hombre que mató y el dolor que ello le causó, seguramente no pudo olvidar la sensación de culpabilidad, de alguna forma se le grabó en el alma, así como todo lo que a raíz de ello vino detrás, pero… ¿Era culpable? Quizás sólo una víctima más, porque es evidente que no tuvo mucha elección, y si esto salió en una regresión es porque era un recuerdo fuertemente grabado, algo importante que le marcó… Por ello, quizás sea necesario dar un salto en nuestra consciencia y comprensión de la realidad de este plano energético.

En fin… Que cada cual saque sus conclusiones.

Enlaces relacionados:

Reencarnar es siempre ser uno mismo

.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *