Vidas Pasadas y Sus Resultados en el Presente (11)

UNA EXISTENCIA QUEBRADA POR LA MAGIA

¿Es posible que en nuestro presente, en nuestra vida actual, nos afecten las vidas pasadas que hemos experimentado y ello incida en cómo experimentamos nuestra vida y sus resultados? De ser así, ¿cómo y por qué? Con la Terapia de Regresiones estas preguntas se pueden responder.

Caso anterior

Nota previa

Ya he expuesto anteriormente que hay casos en la Terapia de Regresiones que te muestran una extraña repetición de patrones a lo largo de vidas. Cierto que en ciertas ocasiones parece que hay una evolución, pero cuando analizas más despacio te das cuenta que las condiciones y circunstancias bajo las que una persona vive tienen más peso para dar esa impresión que la voluntad de la propia persona, incluso de circunstancias que ni siquiera son de orden material. Por otra parte, leo a menudo frases que insisten en el control que tienes sobre tu vida y lo que te suceda, y no dudo de que una parte sea cierta, pero hay otras de las que no estoy nada seguro de que eso sea así.

Caso ejemplo número 11

La persona X11 ha trabajado varias veces en regresiones, tiene cierto bagaje, pero plantea una pregunta que hasta ahora no ha podido ser contestada: ¿Por qué todo lo que logro me cuesta tanto? ¿Por qué resulta todo tan difícil?

No es una queja, sabe que mucha gente envidia lo que tiene, pero siente que hay un desequilibrio en su vida entre donde está y cómo se siente internamente, no es algo racional, es algo interno que siente: No siente que su vida, a pesar de todo lo bueno que otros puedan considerar que tiene, esté en relación con lo que siente dentro de sí, con quién siente que es.

Proceso

Salta a una vida pasada en la cual vive en un país cálido en las costas del Caribe, se dedica al comercio, sin pertenecer a la oligarquía del lugar si tiene una muy buena posición:

¿Dónde estás?

− Estoy en una finca al borde del mar, es el atardecer y estoy cerca de un árbol que se inclina sobre el mar, apoyado a su sombra.

− ¿Qué estás haciendo ahí?

− Me estoy declarando, estoy con ella y… Es la típica escena romántica.

Me doy cuenta que está observando desde fuera la escena y le ayudo a introducirse en la misma, para que se identifique con ella.

− La quiero tanto…

− ¿Te vas a casar con ella?

− Sí, ha aceptado, me voy a casar con ella.

Me habla sobre una gran casa en el borde de la costa y el entorno, así como otras cuestiones relativas a la mujer con la que está, adelantamos en el tiempo:

− Estoy frente a una gran iglesia, o como una catedral o así, tiene mucho espacio delante, como una plaza y hay como un muro de piedra de un metro de altura sobre hay una reja de hierro, como si separara la plaza de la iglesia, hay espacios por donde pasar en frente y a los lados.

− ¿Qué vas a hacer ahí?

− Voy a visitar a un monje que es amigo mío a contárselo.

Resulta que se da cuenta de que este monje es un amigo de una vida pasada.

− ¿Qué te dice?

− Que no me conviene, que no me va a hacer feliz… Cuando le insisto cede, pero me dice que me hará desgraciado, que lamenta que haya tomado esa decisión, lo siente por mí.

De ahí llegamos hasta el día de su boda en que describe cómo va vestido y el traje de la novia, una boda por todo lo alto en esa iglesia, o catedral, y cuando avanzamos en el tiempo y le pregunto qué sucede esta es su respuesta:

− Me he equivocado, mi amigo el monje tenía razón. Me hace la vida imposible.

− ¿Qué pasa, cual es el problema?

− Son sus celos, pero yo no hago nada, estoy loco por ella, pero no hace más que darme órdenes, intentar controlarme, dominarme… No sé qué hacer para hacerla feliz. Hemos tenido una hija pero ni así está tranquila o feliz, veo que es muy infeliz pero no sé qué hacer, me está volviendo loco.

− Avanza en el tiempo y ve al suceso más importante relacionado con este problema.

− Todo va mal, mis negocios van mal, no puedo seguir así… Además… Me ha engañado, me ha engañado por otro, no lo ama, pero es por hacerme daño, por hacerme sufrir.

− Y que haces frente a su engaño.

− Nada… Recojo mis cosas, hago las maletas y huyo de ahí en el primer barco que puedo, regreso a Europa, porque si me quedo allí tendría que matarla a ella y a su amante, y no puedo hacer eso, no quiero hacerlo, es mejor dejarlo todo y marcharme.

Como ahí hay un problema sin resolver vuelvo hacia atrás para intentar que X11 obtenga más información sobre qué pasó en esa relación, qué provocó ese comportamiento por parte de esa persona, para que pueda encontrar el hilo conductor al origen del problema, y me encuentro con una sorpresa, dice con mucha seguridad y contundencia:

− Ya sé por qué todo me iba mal de pronto, porque incluso me sentía enfermo y cansado, y me parecía que me estaba volviendo loco.

− ¿Por qué era?

− Porque me estaba haciendo trabajos de brujería, viene de una de las criadas que teníamos, de ahí le viene, lo hace con ella… ¡Pero yo no creo en eso!

¿No creías entonces o no crees ahora?

− Ahora no sé qué creer, pero entonces no creía, es absurdo creer en ello…

¿Por qué es absurdo?

− Porque eso no existe… Son supersticiones.

¿Y ahora que crees?

− Que por no creerlo no me pude proteger, me lo dijeron pero me reí porque yo no creía en eso, no creía que fuera posible y menos que ella me lo hiciera.

− ¿Todo el mal que había en tu vida venía de la brujería?

− Sí, hasta que me casé con ella todo me iba bien, era feliz, pero como no sabía como poderme controlar y no me podía controlar decidió recurrir a la magia y los trabajos de brujería. Y como nunca creí en ello no me pude librar de ella ni siquiera cuando me alejé de ella, a partir de ese momento mi vida fue un deslizarse por una pendiente donde me fui agotando, siempre lleno de recuerdos y nostalgia… Siempre recordando ese mar azul verdoso, la luz y el calor de ese lugar.

Resultado

A partir de este momento recorrimos su vida hasta su muerte lejos de esas tierras que fue, tal como dijo, nada feliz por más que lo intentó. En el momento de muerte se desprendió de él una masa negra que describió como algo parecido a alquitrán, pegajoso que costaba ser desprendido, no pudo eliminarlo, sólo dejar que se deslizara hacia abajo hasta que se libró de ello, pero da la impresión que no haberlo podido eliminar puede indicar que todavía ande por ahí en su existencia presente.

Hay que recordar que en la India dicen que el cuerpo emocional que dejamos aquí lo volvemos a recoger en la vida siguiente, lo cual tiene bastante sentido, porque en regresiones trabajamos buscando el hilo conductor de las emociones, quizás eso esté adherido a dicho cuerpo, porque aunque lo hemos trabajado no tengo muy claro el resultado. Trabajo con Terapia de Regresiones, Reiki y otras técnicas, pero de brujería, vudú y esas cuestiones no sé más que lo que he leído.

En todo caso, dado que tiene material de otras regresiones, esto ha dado una pieza más al puzzle de su existencia actual y comprende mejor el cuadro general, ahora se siente más tranquilo, afianzado, porque sabe que sus tendencias naturales no son algo incoherente, una locura, son naturales y vienen del recuerdo inconsciente de un pasado que, sin embargo, tiene una gran influencia en sus emociones porque son cuestiones que están grabadas en su interior, no se pueden eludir fácilmente. Creemos que volvemos como un lienzo en blanco a la vida porque no recordamos conscientemente, pero nuestra Alma o nuestro ser sí recuerda, y cuando lo que vive en la realidad está muy distante a la otra realidad que añora, a ese recuerdo, sufre.

Conclusiones

Es curioso que X11 tiene, además de otras tendencias naturales muy acusadas que vienen de esa vida pasada, otras inclinaciones hacia ciertas cuestiones que hoy no forman parte de su vida, pero sí de aquella; por ejemplo una atracción muy fuerte por el mar y que, en el momento de muerte en aquella vida, fue una de las cosas que estuvo presente: Volvió a respirar y sentir con toda intensidad el olor y la sensación de esas playas, así como el puente del velero que le llevó a aquellas tierras, la inclinación del barco bajo sus pies, el viento en el rostro, el olor a salitre y la sensación del casco golpeando las olas… Todo eso se quedó como un apego.

Sin embargo, como nos pasa a la mayoría, no pudo programar correctamente su vuelta y vivir en armonía con sus más profundos deseos, con ese apego, quizás porque su miedo a volver a un lugar que había sido el origen de tanto dolor y sufrimiento fue mayor y ensombreció ese deseo, de alguna forma lo coartó o limitó. Si se quiere, algo parecido a cuando vas a dar un salto y en el último momento te paras por miedo a caer y hacerte daño, pero igualmente te golpeas contra el obstáculo…

¿Quién sabe, quién dice que nuestras creaciones para nuestra vida sean perfectas, iluminadas por un conocimiento superior y más luminoso? Porque si lo fueran, ¿serían para la mayoría de los seres humanos sus vidas como son?

 

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