Vidas Pasadas y Sus Resultados en el Presente (8)

EXISTENCIAS DE RIQUEZA, PODER Y ABUNDANCIA

¿Es posible que en nuestro presente, en nuestra vida actual, nos afecten las vidas pasadas que hemos experimentado y ello incida en cómo experimentamos nuestra vida y sus resultados? De ser así, ¿cómo y por qué? Con la Terapia de Regresiones estas preguntas se pueden responder.

Caso anterior

Nota previa

En este caso quiero hablar sobre cuestiones observadas en Terapia de Regresiones, las cuales desafían ciertas creencias generalmente aceptadas:

  1. Tras la muerte tenemos una especie de iluminación que nos da una comprensión superior y más amplia de la existencia.
  2. En ese momento vamos a un espacio de luz donde nos encontramos con personas que conocimos antes.
  3. Trazamos el diseño de lo que será nuestra próxima vida.

1. Tras la muerte tenemos una especie de iluminación que nos da una comprensión superior y más amplia de la existencia.

¿De verdad va a ser lo mismo una persona que lleva toda su vida en la senda del trabajo espiritual que una persona que cae fulminado por un ataque al corazón en medio de una discusión por su equipo de fútbol favorito?

¿De verdad puede ser lo mismo para una persona que está en un hospital y que se enfrenta a una operación, por leve que sea, sufre una muerte clínica y regresa, que aquella que va conduciendo su vehículo pensando que llega tarde a su destino y sufre un accidente en el que fallece?

Tengamos un poco más de criterio… Cuando la muerte nos coge de sorpresa las cosas no son tan amables y, curiosamente, el cine nos lo ha mostrado con películas como Ghost, El Sexto Sentido o series como Entre Fantasmas, sé que es agradable y esperanzador creer que las cosas son tan bonitas como que, de pronto, comprendemos todo y nos iluminemos. Pero hoy, a pesar de incluso haberlo aceptado como cierto en otro tiempo, tanto mi experiencia en Terapia de Regresiones como mi propia observación y análisis dicen lo contrario, eso no es lo normal, sino más bien lo excepcional.

2. En ese momento vamos a un espacio de luz donde nos encontramos con personas que conocimos antes.

Esta creencia, al igual que la anterior, viene generalmente de las personas que han tenido experiencias de muerte clínica y han vuelto a la vida pero, como he señalado en el punto anterior, no es lo mismo la experiencia para una persona que contempla la posibilidad de morir (que está mentalmente abierta a la experiencia) que aquella que le llega de forma inesperada.

Además, recordemos que la humanidad lleva milenios experimentado con sustancias químicas naturales buscando estados alterados de conciencia y acceder a experiencias paranormales, pero parece que voluntariamente ignoramos que esas personas que regresaron estaban sometidas a medicación cuyos efectos puede no estén del todo claros, ¿quién dice que esas anestesias y otro agentes químicos no permitan, a algunas personas, acceder a una consciencia diferente de la misma forma que a otras las mata?

3. Trazamos el diseño de lo que será nuestra próxima vida.

Si bien he observado que hay personas que lo hacen, que de alguna forma programan lo que será su próxima vida, no es ni mucho menos una acto tan libre ni tan sabio. La realidad que he visto, de forma general, es cómo las personas programan lo que serán las condiciones de su próxima vida en el momento de muerte, y lo hacen de una forma totalmente inconsciente, eso es lo que llamo el Karma esotérico. Posteriormente, y debido a esas elecciones, ciertas personas más despiertas deciden aprovechar el viaje de vuelta −ya que el mal estaba hecho y habían creado los vínculos energéticos con el mundo material− para intentar evolucionar y dejar de reencarnar lo antes posible, pero siempre dentro del marco de esas programaciones, de esos deseos que quedaron sin satisfacer, o los condicionamientos que les arrastran.

Aceptado este punto, decir que para la mayoría de los que están aquí las cosas son diferentes. Como dijo Osho, y recuerdo más de una vez, tenéis tanta prisa por volver que os metéis en el primer cuerpo disponible, y en ello no hay programa para mejorar, para crecer ni para hacer las cosas mejor, sólo para cumplir con el deseo de volver o, como mucho, con la programación inconsciente que el último momento de vida la persona hace.

Esto puede parecer también una generalización, pero no lo es porque yo no digo que esto o aquello sea para todos, sólo digo que hay demasiadas opciones en un campo demasiado desconocido y oscuro para aquellas generalizaciones, las cuales me parece erróneas, el que unas pocas miles en un entorno muy especial como el clínico hayan vivido esa experiencia, o lo hayan hecho ciertas personas en la Terapia de Regresiones, no permite decir que eso es una regla. Las leyes son tales porque se cumplen siempre, sino son sólo teorías.

Sé que es reconfortante, esperanzador y hasta bonito creer todo eso, pensar que somos tan sabios y tenemos tanto control (quizás por ello tiene tanto apoyo y sustento esa teoría), pero he tenido bastante de esos casos de personas que para nada tocan esos espacios superiores, mientras otras lo hacen con facilidad, por tanto no es cuestión de la técnica o el técnico, sino de la persona. Lo siento, pero no todos somos iguales, y ahora relataré un caso muy especial ejemplo de ello.

Caso ejemplo número 8

Este es un caso que me dio mucho de qué pensar, de hecho confirmó ciertas ideas que ya tenía sobre que en realidad las personas tenemos una serie de programas internos que son los que dirigen nuestras existencias, que el Karma tradicional de causa-efecto tienen muy poco que ver con lo que nos pasa, pero entonces todavía no entendía el Karma esotérico.

La persona X8 es una persona que en su presente existencia tiene un nivel económico muy elevado, le viene tanto de familia como por su propia trabajo, se ha pasado toda su vida en entornos empresariales; sin embargo tiene un interés real por asuntos como meditación o temas espirituales.

Cuando entró en regresión se fue a una vida en la que era un rey, describió su castillo, sus tierras, caballos y todo lo que tenía. La persona hablaba de todo ello con naturalidad y satisfacción; cuando le pregunté qué rey era me respondió: Un rey, uno más… Nada más… No sé… Me suena como François o Jacques, no sé… Creo que es Francia, quizás sobre el siglo XII o XIII. Conociendo algo sobre la historia de Francia le pregunté si era realmente un rey, a lo que respondió: No importa… (esto lo dijo con un tono de cierta dureza o soberbia, raro en esa persona)… Quizás no era un rey, pero que era alguien muy poderoso, como un rey… Avanzando en el tiempo me relata como murió en las mazmorras del castillo depuesto por un familiar suyo.

Cuando muere intento que observe su muerte, tanto para comprender las enseñanzas de esa existencia como para observar el proceso que sigue, pero cuando le pregunto qué piensa sólo dice que va a recuperar lo que es suyo y le han quitado y, sin pasar por ningún otro estado, salta a otra vida en la cual aparece igualmente como parte de la nobleza. De la misma forma vive en una castillo que es también como un palacio y otra vez, mientras relata todo lo que experimenta, se nota que disfruta plenamente de su existencia. Comenta cómo intentan también quitarle sus posición por rivalidades familiares, y cuando le pregunto que hace dice simplemente: Defender lo que es mío, antes me lo quitaron, esta vez no lo van a hacer. Le pregunto si son las mismas personas: Sí, son las mismas, pero esta vez no les voy a permitir que lo hagan otra vez. Le pregunto qué va a hacer y dice: Pues defenderme, si quieren quitarme lo que es mío lo tendrán que pagar. Relata que acaba con ellos y no vuelve a tener más problemas. porque ya se ha impuesto.

Avanzando en el tiempo muere mucho después en paz y en su cama, e intentó otra vez que observe el proceso de muerte para ir más allá de este plano, pero en vez de eso salta a una vida en la antigüedad donde también es un rey, el relato no reviste mucho interés ya que es una repetición de lo mismo que las anteriores experiencias: Vida con poder, riqueza, abundancia… Hay una clara fijación y programación con vidas de este orden.

Conclusiones

He observado que hay personas que saltan de vida en vida sin acercarse siquiera a planos superiores o espirituales, lo cual no les hace ni mejores ni peores a otras que sí lo hacen. Pero, en este caso, destaca que la mente de esta persona está tan enfocada en el bienestar y la abundancia que en una hora y media sólo tocó vidas en esa línea, esa es toda su programación para la vida; nada de búsqueda de un supuesto mejoramiento pero, a pesar de ello, tengo que destacar que no es una persona ni más egoísta, avariciosa, ni más nada de nada negativo incluido ego que, incluso, aquellas que presumen de estar comprometidas con temas espirituales. Más bien al contrario: Es generosa, con un trato fácil, abierta y accesible, que si puede ayudarte lo hace, y que realmente no está preocupada por lo que tiene o deja de tener su vecino, ni prejuzgar a otros o intentar quedar por encima de nadie.

No tuvo interés en hacer más regresiones y me quedó, por supuesto, la curiosidad de saber si con más se hubiesen podido ver otro tipo de vidas pero, visto que en su presente vida también tiene una situación económica muy elevada, no me extrañaría que llevara mucho tiempo dando vueltas por este plano programando vidas de ese tipo, pero sin tener ninguna iluminación, ni ver nada especial ni a nadie después de morir, ni programar vidas para elevarse ni nada parecido, parece que su único interés es tener bienestar y vivir feliz en ese bienestar.

¿Y donde queda la espiritualidad en todo esto…? Ni idea… No lo sé, sólo me pregunto qué pasaría si todos fuésemos capaces de programar −en el momento de dejar la vida− futuras existencias de abundancia y bienestar. ¿Quizás entonces este plano dejaría de ser un lugar donde hay tanto dolor y sufrimiento…? Claro que para ello deberíamos dejar de creer, y por tanto estar apegados, a cuestiones como el esfuerzo, el dolor y el sacrificio como vías de evolución…

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *