Sobre los Apegos, los Deseos y la Liberación de Nuestra Alma

Una de las cuestiones que siempre nos repiten a la hora de buscar la espiritualidad es dejar de desear, liberarnos de nuestros apegos, vamos a ver un tema delicado sobre este aspecto.

INTRODUCCIÓN

Hay un tipo de personas que se declaran ateos, no creo que esa sea una palabra exacta para definir muchas de las personas que se han alejado de las creencias religiosas, no es que no crean en algo más elevado, sino que las reglas que las religiones les cuentan sobre la divinidad no pueden responder ni siquiera de lejos a la realidad observable. Frente a los iluminados que cogen un texto religioso, del origen que sea, y lo citan como loros para afirmarse frente al mundo, hay una clase de personas que preguntan, pero que no pudiendo encontrar la respuesta lógica a lo que observan con las respuestas que les dan terminan diciendo que son ateos. Y la respuesta de la fe o el dogma no puede ser nunca la respuesta adecuada para alguien con las preguntas adecuadas.  El problema es fundamentalmente que los iluminados prefieren una mentira consoladora, y no cuestionarse más allá porque así se sienten más seguros, que aceptar una verdad amarga: Que en realidad no saben la respuesta.

UNA PREGUNTA SIMPLE CON UNA RESPUESTA INCÓMODA

Según todas las creencias religiosas o del orden que se quiera, parece ser que siempre nuestros apegos y deseos son una barrera para nuestra elevación espiritual, y es innegable que así es si por elevación espiritual se entiende liberarnos de este plano energético, parar la rueda de las reencarnaciones, pero hay una tendencia cultural a considerar ciertos apegos y deseos más culposos y criticables que otros, resultado de lo cual mucho de lo bueno que puede tener la existencia tiene altas probabilidades de ser pecado, o un apego peligroso, o eso nos han repetido constantemente; por contra, todo lo que es sufrimiento y privaciones es algo que nos eleva, que nos purifica… De esta forma cuanto más placentero es el deseo más pecado es, y no sólo cuanto con más estoicismo podamos soportar los sufrimiento más cerca estamos de elevarnos, sino que incluso parece recomendable buscar esos estados tan sacrificados, total, en la próxima vida o en el paraíso ya tendremos nuestra recompensa, ¿verdad?

Bien, esto puede ser correcto si consideramos que es el Karma tradicional, causa-efecto, el que marca toda la diferencia para nuestra elevación, pero si no es así, si la diferencia la marca el Karma esotérico, esto es la capacidad del ser humano para crear consciente o inconscientemente lo que es su existencia, entonces este planteamiento puede ser peligroso, e incluso nocivo, para liberarnos de este plano energético…

Y vamos a una pregunta crítica: ¿Quién tiene más posibilidades de liberarse, un hombre rico rodeado de abundancia y que disfruta de la vida o un hombre pobre rodeado de escasez y que soporta con resignación las dificultades? Debe de ser fácil la respuesta… ¿Os acordáis del camello y el ojo de una aguja…? Pero vamos a detenernos un poco, porque puede que no sea tan simple como eso, porque no depende tanto de lo que tengamos, sino de como enfrentemos ciertas cuestiones.

Para entender esto vamos una vez más a un ejemplo que es lo más descriptivo:

Esta es la parte final de la película ¿Conoces a Joe Black?, cuando el protagonista Bill Parish revela el deseo que ha formulado al apagar su vela de cumpleaños. Se pueden poner los subtítulos en español para los que tengan problemas con el inglés, pero os dejo aquí la parte fundamental de lo que dice:

Voy a romper con la tradición y les voy a decir mi deseo: Que tengan una vida tan dichosa como la mía… Que puedan despertarse una mañana y decir: No deseo nada más.

Este hombre tan rico ya no desea nada más, lo dice con una expresividad que la primera vez que la vi hace muchos años, muchos antes de escribir Vuelo a la Libertad o el sinsentido del Karma, y mucho antes siquiera de comprender lo que significaba realmente, me dejó anonadado, sin respiración, de alguna forma algo dentro de mi sabía que eso era importante aunque yo no supiera por qué.

Si tomamos el Karma en su vertiente tradicional, clásica, tendríamos que ir a analizar las acciones de cada uno (incluida su capacidad para hacer cosas como milagros) para saber de su posible liberación y eso podría ser muy relativo, porque la bondad o maldad de nuestros actos dependen de tantos filtros, el más básico es que el iluminado o santo de una religión no lo es para otra, no hay un criterio claro más que el propio que resulta bastante sectario, aunque cada uno dirá que él posee la verdad… Pero si tomamos el Karma esotérico, tal como yo lo llamo, la cosa cambia, porque tal como dice el Bhagavad Gita en su capítulo 8 sobre lo Supremo:

Porque aquello en lo que uno piensa en el último momento de su vida, es con certeza hacia lo que el alma va, debido a la afinidad que tiene con esa determinada naturaleza.

¿Y que pasa con nuestro hombre pobre? Pues, igualmente, si no desea nada más tendrá el mismo destino: No crear más Karma y se liberará porque no entregará más energía con sus deseos a la opción de crear vida, pero si como a la mayoría la muerte le sorprende dejando tantas cosas por hacer o conocer, familia, deudas (de todo orden) y si, lógicamente, quiere a las personas que deja deseará muchas más cosas en ese momento, su pensamiento en el último momento llevará su alma hacia todas aquellas cosas que cree debió hacer o no hacer, que cree quedaron por hacer o debía haber hecho…

Sé que es una película, pero como metáfora puede servir, porque hay otros muchos vídeos utilizados como metáfora del Karma tradicional y no por ello eso lo hace más cierto, no creo que la liberación de nuestra alma esté en el sufrimiento que podamos soportar o el placer que disfrutemos en la vida, sino en aquello en lo que pongamos nuestro pensamiento en el último momento.

Y otra pregunta para saber donde están tus apegos: ¿Qué son peores, los apegos a las cosas buenas de la vida o los apegos a aquellas cosas que siempre nos han contando que son las que nos santifican, o sea las duras y difíciles?

Sólo los que han visto, como sucede en la Terapia de Regresiones, cómo actúan estos programas y órdenes en nuestras vidas pueden comprender el sentido profundo de la pregunta que he hecho, saber hasta qué punto las personas estamos apegadas a cuestiones negativas que inconscientemente condicionan y, muchas veces, arruinan nuestras vidas, porque esas órdenes son mucho más poderosas de lo que aquí, en frío, puede uno imaginar que son.

 

 

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