Ejercicio de Recapitulación – Introducción (1/2)

Hoy, a fin de que no sea demasiado largo, publico esta entrada a modo de Introducción, mañana publicaré la continuación

El ejercicio de la Recapitulación ha sido recomendado con este nombre por muchas personas de reconocido prestigio, pero el que os propongo es de factura propia, lo diseñé sobre la base de rescatar los momentos del pasado que se nos han perdido, pero especialmente los momentos buenos y, de su mano, reconciliarnos con ese pasado, ponernos en paz con él.

Este ejercicio tiene dos finalidades:

1. Alcanzar un estado de felicidad inconsciente  y perdurable cambiando la energía habitual que generamos.

2. Eliminar los contenidos energéticos de las experiencias del pasado.

1. Alcanzar un estado de felicidad inconsciente cambiando la energía habitual que generamos.

Creo firmemente, como dijo alguien una vez, que si el ser humano puede ser bueno sólo puede serlo cuando es feliz, y se trata de buscar ser más feliz, sea cual sea la felicidad que cada cual busque, porque sólo puedes entregar aquello que tienes o lo llevas dentro, nada más, por tanto: ¿Qué puede ofrecer al mundo un ser infeliz?

Además, recuerdo claramente (aunque no con palabras exactas) lo que decía en un momento dado el Dr. Michael Beckwith que participó en la película El Secreto: Si quieres transformar tu mundo, lo primero debes ser feliz. Y me chocó porque me pregunté cómo una persona con problemas reales del día a día puede sonreír de verdad, puede ser feliz de verdad, sin fingirlo… Sí, ya sé, ya sé… Si intentas sonreír desencadenas los mecanismos fisiológicos que cambian tus emociones pero, ¿no habría una forma mejor de hacerlo que forzarse a uno mismo de esa forma? ¿Una forma más auténtica y sin esfuerzo? Esta es una de las razones de este ejercicio.

2. Eliminar los contenidos energéticos de las experiencias del pasado.

Este aspecto está relacionada con mis creencias sobre el Karma que llamo esotérico, ese Karma que será el que genere las condiciones de vida de nuestra próxima existencia, si es que queremos volver porque, tal como señalo en Vuelo a la Libertad o el sinsentido del Karma, eso puede ser una elección no tan exclusiva, rara y elitista como nos quieren hacer creer si hacemos el trabajo adecuado, y parte de este trabajo es lo que se llama Limpiar el Karma, pero en este caso no en el sentido de equilibrar balanza alguna, sino en el sentido de vaciar de contenido energético las vivencias que hemos experimentado en nuestra vida.

Si alguno ha leído mis explicaciones sobre Vuelo a la Libertad o el sinsentido del Karma, sabrá que considero que la clave de la generación de nuestra próxima existencia está en aquellos pensamientos, deseos, emociones, creencias, etc., que tenemos en el preciso momento de morir. En ese momento nos llegan muchas cosas que creíamos haber olvidado, o incluso haber perdonado, pero como vuelven en tiempo presente del momento en que acontecieron y con las emociones que les rodeaban; si esas emociones no son las correctas, o no son las que queremos que formen parte de nuestra próxima vida, es mejor asegurarse que su contenido emocional, su contenido energético, ha sido vaciado.

Esto es pensando quizás mucho a futuro, pero el mero hecho de vaciar ese contenido energético ya cambiará nuestro presente, nos hará más livianos porque nos quitará cargas que llevamos inconscientemente en nuestro interior, y nos permitirá respirar con mayor fluidez.

Acerca de mi ejercicio de Recapitulación

Este ejercicio consiste en recuperar los momentos perdidos del pasado donde una vez fuimos felices, pero no recuperarlos en su constatación histórica, porque saber que sucedieron en gran parte lo sabemos, sino recuperarlos de su esfera emocional, en cómo fueron realmente vividos en el pasado y conectarnos con esa vibración energética. Pero hay más… Al hacer este ejercicio descubriremos que hay muchas cosas importantes que hemos olvidado, enterradas consciente o inconscientemente y que son importantes.

Y es importante, porque cuando llegamos al punto de ¿qué se puede hacer cuando todo se ha hecho bien y nada sale bien? hay bastante desesperación, frustración, impotencia… Por ello, es importante recobrar esos recuerdos de felicidad porque nos van a dar, además de perspectiva, fuerza y poder. Cuando estamos encerrados en hacer lo urgente −intentar salir del atasco en el que nos hemos metido o nos han metido− nos olvidamos de hacer lo importante, y lo importante es tener puntos de referencia que nos den otra perspectiva de lo que nos está pasando, así como fuerza y poder para salir de ello; en otras palabras, el combustible para superar ese momento y poder seguir adelante.

Hay quien dirá que no lo necesita, que recuerda sobradamente esos momentos, pero yo le desafío a que lo intente, porque seguramente descubra algo que no sabe y… ¿Qué tiene que perder? ¿Tal vez sólo el poder seguir justificando su frustración y lo injusto que es o fue el mundo, la vida, o quién quiera que sea con él/ella…?

Por otra parte, una cosa que sucederá es que de la mano de esos recuerdos agradables que queremos recordar, aparecerán recuerdos que tienen su parte no tan agradables, pero que en su momento tuvieron su correspondiente espacio de felicidad en nuestra vida…

Por ejemplo: Una relación que terminó de forma tormentosa e, incluso, desagradable. ¿Acaso esa relación no tuvo su belleza en su momento? Es curioso, pero cuando empezamos a hacer este ejercicio, de pronto, al sintonizar con la felicidad aparecen sin buscarlos momentos como esos. La importancia de este hecho es que, cuando podemos mirar esos momentos de felicidad, podemos también mirar de otra forma esa relación, podemos darnos cuenta de la parte de responsabilidad o, incluso, de culpa que tuvimos; y si sólo fuimos víctimas, lo cual es raro, también podemos reconciliarnos con todo lo relacionado con esa experiencia.

En la entrada anterior sobre Para Practicar hablé de Ho´oponopono, y decía que podía ser importante para un ejercicio que seguiría, este es ese ejercicio, porque cuando surgen esas imágenes del pasado nos brotarán esas palabras sin pensarlo: Lo siento, Perdóname, Gracias, Te Amo… No hay que asustarse de decir Te Amo a una relación del pasado tanto si ahora tenemos otra como si no la tenemos, no estamos volviendo a ella, la estamos dando el lugar que corresponde en nuestra existencia… En ese momento eterno del pasado a esa persona la amamos, y la amaremos siempre en ese momento que quedó cristalizado. Poder pedir perdón, decir que lo sientes, darle las gracias por la belleza y placer que esa persona aportó a tu vida y decirle que la amas no es una infidelidad con nadie, es respetar el lugar que esa persona ocupa en tu existencia. Y digo ocupa, no ocupó, porque tú eres todo eso, todo lo que tú eres hoy, bueno o malo, mejor o peor es fruto de ese pasado y hay que respetarlo y, muy especialmente, reconciliarse no sólo de palabra con él, sino de corazón. Lo cual es mucho más complejo de lo que parece.

Cuando hayas hecho esto con los recuerdos más sencillos, que son donde hubo felicidad, podrás hacerlo incluso con aquellos en los que alguien, sin saber por qué, te hizo daño o te perjudicó; cuando notes el alivio que te produce descargarte de situaciones como las anteriores no querrás seguir conservando estas, preferirás mil veces decir esas cuatro palabras y dejarlo atrás de una vez por todas. Es mucho más simple de lo que parece.

Estas son solo algunas de las cosas que experimentarás con este ejercicio, mañana entraré en detalle con él. 

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