Vidas Pasadas y Sus Resultados en el Presente (6)

EXISTENCIA CON EL AMA GEMELA RECORDADA

¿Es posible que en nuestro presente, en nuestra vida actual, nos afecten las vidas pasadas que hemos experimentado y ello incida en cómo experimentamos nuestra vida y sus resultados? De ser así, ¿cómo y por qué? Con la Terapia de Regresiones estas preguntas se pueden responder.

 

Caso anterior

Nota previa

Normalmente nos vamos encontrado, vida tras vida, con las mismas personas que son importantes para nosotros, esto muestra claramente el poder de nuestros apegos, tanto positivos como negativos, y como estos pueden programar y condicionar nuestras existencias. Sin embargo, a veces, hay ausencias de ciertas personas en ciertas existencias, como si hubiese un salto. Por lo que he observado, y tal como le respondí en una ocasión a un lector, cuando tú te sales del circuito de la existencia, ya pueden los demás protagonistas de tus diferentes existencias, por atados que estén a ti, querer atraerte que de nada sirve, tú ya no estás ahí para interactuar, has salido de la habitación o del escenario y estás fuera de su alcance.

He observado que, tal vez, en una siguiente existencia pueden tal vez volver a conectar, pero hay espacios de existencia vacíos de ciertas personas y, cuando estos se dan, si la persona está muy apegada, puede ser muy frustrante.

Caso ejemplo número 6

En este caso la persona X6 plantea las dudas que tiene con respecto a su actual pareja, se siente muy desorientada porque tiene la creencia muy asentada de almas gemelas y, a pesar del tiempo que lleva con esa persona, hay cosas que parece que no terminan de encajar. Ella se esfuerza mucho por llevar adelante la relación, pero las cosas no parece que vayan a mejor; además, tiene miedo a cortar con esa persona porque cree que puede estarse equivocando si lo hace. En una palabra, una gran confusión interna entre la realidad y los deseos fruto de unas creencias, o condicionamientos, muy fuertes sobre lo que es una relación sentimental.

Lo curioso de este caso es que, en una misma sesión, se experimentaron tres existencias diferentes y todas centradas en el mismo punto, sus relaciones de pareja: Salta primero a una existencia en un entorno que podía ser Holanda, o los Países Bajos, en siglo XVII, describe una existencia en una pequeña ciudad y en la que es la típica esposa, con hijos y con una persona con la que está toda su existencia, pero él muere antes y su vida se convierte en un vacío. Después de morir su esposo ya sólo se mantiene en vida por ver crecer a sus hijos y luego a sus nietos.

Después de esta hace un salto a una existencia que podía ser igualmente en un territorio del Norte de Europa y muy seguido en el tiempo, quizás el siglo XVIII y, de la misma forma, una vez más tiene un papel de esposa y no queda claro si ella muere antes o después, parece que igualmente su esposo se fue antes pero muy poco, no como la anterior, casi parece que muere de pena con su partida.

La tercera salta a un territorio que podía ser Tejas o Arizona, en los Estados Unidos, ya está en lo que podría ser finales del siglo XIX. Es una vida muy pobre y dura, igualmente y una vez más es una esposa que sufre unas fiebres y, por esta vez, es ella la que muere antes. Ve, por primera vez, como él la contempla en la cabecera de su cama morir.

Cuando habíamos llegado a este punto, después de más de una hora de regresión, y en la cual estaba bastante sorprendido de tanta repetición del mismo papel, comprendí que ahí estaba la pauta que estaba condicionado su presente: Siempre, en todas sus vidas anteriores, a la edad en que esta persona estaba haciendo esta regresión ya tenía su familia, sus hijos, su existencia hecha, estaba claro que eso debía crear una disonancia.

Por ello, se me ocurrió pedirle que volviera a la primera existencia y se situara ante el que había sido su marido y le mirara a los ojos, luego le pedí que pasara a la siguiente existencia y le pedí que también mirara a los ojos del que había sido su marido y me dijera si eran los mismos o diferentes que el del anterior, dijo que sí, que era el mismo; hice la misma pregunta con el tercero y último y también dijo que era la misma persona cuando le miraba a los ojos que los dos anteriores. Los tres eran la misma persona, quedaba sólo pedirle que mirara ahora los ojos de su actual pareja.

Ahora piensa en tu actual pareja y mírala a los ojos y dime si son los mismos.

− Sí, son los mismos… Bueno, no sé… Hay algo…

− ¿Qué es lo que hay?

− Hay algo diferente.

Como la persona se queda bloqueada vuelvo a repetir el proceso de mirar a los ojos de sus tres anteriores maridos y que me diga qué le parece ahora.

− No… No son los mismos, se parecen, pero es otra persona… No es él.

No es posible aquí describir la emoción que la persona expresa en sus diferentes vidas, a lo largo de más de una hora, cuando hablaba de esa persona con la que comparte tres vidas seguidas en el mismo papel, cuando le veía morir o cuando siente que parte y le deja. Por ello tampoco es posible describir la enorme decepción, el dolor, que siente al final de la regresión cuando dice: No, no son los mismos, se parecen pero es otra persona. No es él. 

De pronto la persona sabe que lo que ha estado empeñándose en sacar adelante con esa persona no es posible, por eso tanta fricción, está tratando de recrear con una persona una relación que tuvo con otra; tal vez podría tener otro cosa, pero no eso que tuvo por tres vidas seguidas y la ruptura interior es muy intensa, es muy doloroso.

Resultado

Fue tal la consciencia de que la persona con la que estaba no era esa alma gemela que buscaba que dejó de esforzarse en hacer funcionar la relación, y cuando dejó de esforzarse la relación se rompió, sólo se sujetaba por su empeño. Y por lo que sé la persona no terminó, hasta el momento que me consta, de encontrar a esa persona con la que había compartido tanto y que buscaba con tanta intensidad.

He de creer, por otras experiencias que he visto que, cuando el deseo es tan intenso y la persona está en el juego de la existencia y comparte ese deseo, lo normal es volverse a encontrar. Por tanto, o se ha saltado, en este caso, la existencia presente de esta persona. o no comparte ya ese mismo deseo, a pesar de que esta persona sigue teniéndolo con la misma intensidad.

Es llamativo que en la última existencia sea ella la que muere antes, es una circunstancia que permite especular sobre las posibles opciones que eso abre.

Por otra parte, ver este tipo de repetición de papeles o patrones es lo que me la llevado a considerar que las personas en realidad no evolucionamos por el propio proceso de reencarnación, sino por otros factores ajenos a la misma. En este caso es muy extremo, pero otros, no siendo tan manifiestos, si muestran esta misma repetición de comportamiento, apegos, tendencias, deseo, afectos…

Esto, una vez más me muestra, cuando quiero pensar qué es el Karma,, que para nada el Karma tradicional, causa-efecto o compensación, tiene nada que ver con lo que nos sucede. La persona tuvo existencias duras, ejemplares si se quiere incluso, pero ahora tiene que sufrir el vacío de la persona con la que ha compartido tantas cosas. Sin embargo, su programación básica, hecha seguramente en el momento de morir como siempre sucede −aunque aquí no lo tocamos− es, claramente, un deseo intenso de volver con la misma persona y volver a vivir esa relación una vez más.

El único problema es que la otra persona, hemos de suponer, decidió programar algo diferente para ella, porque podemos crear y, de hecho, creamos de forma inconsciente las condiciones para una nueva existencia, pero no podemos condicionar la vida de otros a nuestros deseos, a menos que ellos también estén abiertos a participar en ese deseo.

Caso siguiente

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