Vidas Pasadas y Sus Resultados en el Presente (5)

LA EXISTENCIA DONDE SE GENERÓ EL PROBLEMA

¿Es posible que en nuestro presente, en nuestra vida actual, nos afecten las vidas pasadas que hemos experimentado y ello incida en cómo experimentamos nuestra vida y sus resultados? De ser así, ¿cómo y por qué? Con la Terapia de Regresiones estas preguntas se pueden responder.

Caso anterior

Nota previa

Hoy os voy a contar una de las regresiones más impactantes que recuerdo por la inmediatez de los resultados obtenidos. En ella se podría decir que quienes creen en el Karma tradicional verían una causa efecto, pero yo lo veo más como fruto de la propia acción de los pensamientos del ser humano, y no de que hubiese algún tipo de justicia que condujera los acontecimientos, pero evalúen ustedes mismos.

Caso ejemplo número 5

En este caso la persona X5 plantea una serie de problemas que quiere tratar en Terapia de Regresiones, señalando que si no puede resolver la primera cuestión no cree que pueda resolver ninguna otra, esta cuestión es la relación que tiene con su madre. No recuerda que nunca su madre la abrazara, fuera cariñosa; recuerda siempre su trato como distante y no es que su madre sea de esa forma, porque tiene una hermana con la cual no actúa de esa manera, la abraza y la besa de forma normal, pero a ella parece que la evita, no logra comprenderlo y quiere resolverlo.

Cuando se inicia una regresión no se sabe qué situación va a aparecer, quizás uno busca una respuesta y aparece otra, pero en este caso la situación que había originado este problema apareció directamente, aunque inicialmente no lo sabía.

La persona se proyecta a una vida muy pobre, como si fuera un leñador y vive en una choza. En un momento dado se observa a sí misma con una esposa de la que está profundamente enamorado; esta se queda embarazada y en el momento del parto las cosas se complican. Es un momento muy doloroso porque se ve en esa escena luchando entre ir a por un médico que no puede pagar y no alejarse de ella. Al final las cosas salen mal y muere en el parto, pero el niño sobrevive. A partir de ese momento su vida se hunde en la tristeza y la pena.

Le pregunto por el niño y me dice:

− Lo rechazo, no le hago caso, lo desprecio, no quiero tenerlo y le doy de lado todo el resto de su vida, por su culpa perdí a mi mujer. No quiero saber nada de él.

Cuando nos vamos al momento de muerte y le pregunto como ve su actitud frente a ese niño me repite lo mismo, pero con una diferencia…

− Nunca debería haber nacido, si no hubiese nacido no hubiese muerto mi mujer, por su culpa he sufrido durante estos años hasta morir. No he querido saber nada de él pero me da pena.

− ¿Por qué te da pena?

− Porque el no tenía la culpa de nada, me porté mal con él y ahora ya es tarde para corregirlo, pero quisiera haberme dado cuenta antes y haberle tratado mejor. El no tenía la culpa.

− ¿Cómo te sientes con él?

− Mal, quisiera poderle abrazar y que me perdonara, decirle que el no tenía la culpa. Cuanto desearía poderle decirle todo esto. Le he hecho daño y no se lo merecía.

Para mí aquí está la orden que generó la experiencia que estaba viviendo, porque en ese momento se me ocurre decirle que mire a ese niño, lo mira, le digo que le mire a los ojos y me diga si sabe de quién son esos ojos, quién es y me contesta con mucha emoción.

− Son los ojos de mi madre, es mi madre.

Una vez dicho esto trabajamos el trauma de la relación que se inició en esa vida pasada, eliminamos la energía negativa generada en esa relación con una serie de técnicas y cuando todo estuvo equilibrado terminamos la regresión.

Resultados

La persona en ese momento no tiene más que una sensación diferente con respecto a su madre, comprende que ella originó ese problema y que su madre sólo es todavía ese niño rechazado que, tal vez, en el propio momento de su muerte deseo hacer sentir a su padre de aquella vida el mismo rechazo e indiferencia que sufrió.

Reconozco que aquí hay espacio para pensar en Karma tradicional, pero creo que el origen de toda la experiencia está en la capacidad de la mente para crear que es propia del Karma esotérico. La persona tenía un gran deseo de reparar esa situación y quizás el que fue su hijo también lo tenía de hacerle pagar lo que sufrió, todo ello se unió para vivir esa experiencia.

En todo caso esto último es una conjetura, pero lo más importante es lo que me relató cuatro semanas después:

Tres días después de hacer el trabajo de regresión y de sanación de la experiencia, se encontró con su madre y por primera vez desde que ella recordará la abrazó. Desde ese momento no había dejado de abrazarla y besarla a todo momento y ocasión, tanto que me decía que ya se sentía incómoda, porque tantos años sin la menor muestra de cariño y que ahora todo fuera de pronto así no le parecía tampoco justo, se sentía agobiada. Así somos a veces… Los injustos somos nosotros pero tenemos mucha facilidad en olvidar.

Le hice reflexionar sobre tanto dolor que había causado su indiferencia y su rechazo, que si ahora tenía que recuperar el tiempo perdido de dos vidas que lo disfrutara, no fuera a ser que creara las condiciones para que esto se repitiera. Le pareció correcto y creo que le fue bien en este aspecto de su vida.

Este fue uno de los casos con efectos más inmediatos y fulminantes que he conocido.

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